Laura BaroliKinesiología · Piso pélvico

Tu suelo pélvico te habla · Capítulo 03

El juego de las presiones

«Tu periné es víctima, no culpable»

Claudia, 38 años, hacía todo «bien»: corría tres veces por semana, cien abdominales por día, y desde los veinte llevaba la panza metida hacia adentro porque «quedaba mejor». Llegó al consultorio con pesadez en la zona baja y pérdidas al correr. Estaba enojada: «¿Cómo me va a pasar esto a mí, que me cuido tanto?». Cuando le expliqué lo que vas a leer ahora, se quedó un rato en silencio y dijo: «O sea que hace veinte años empujo todo para abajo… y encima le echaba la culpa a él».

El globo

Imaginá tu tronco como un globo alargado. El techo es el diafragma, las paredes son tus abdominales, y el piso es tu suelo pélvico. Ahora apretá el globo por arriba o por el medio: ¿qué pasa? Se abomba por abajo. Siempre. Cada vez que hacés fuerza con el aire aguantado, que empujás en el baño, que metés panza todo el día, que tosés en cadena o que levantás peso trancando la respiración, esa presión viaja hacia abajo y golpea al piso. Una vez, nada. Miles de veces por año, durante décadas… el piso se resiente.

Por eso te digo que tu periné es víctima y no culpable: la mayoría de las veces, el problema no nació abajo. Nació arriba, en un manejo de presiones desordenado, y abajo solamente se nota. Y por eso mi tratamiento no se limita a «fortalecer lo que está débil»: primero ordenamos las presiones, después reforzamos. Si no, es como achicar el balde sin cerrar la canilla.

El equipo de tres

¿Te acordás del trío del capítulo 1? El diafragma, el transverso y el suelo pélvico trabajan en equipo, coordinados por la respiración. Cuando inspirás, el diafragma baja y el suelo pélvico recibe amablemente; cuando exhalás, el suelo pélvico y la faja profunda suben y acompañan. Miles de veces por día, ese vaivén masajea tus órganos y reparte las cargas. Pero si el diafragma vive tenso (estrés, respiración cortita, panza metida), se queda abajo, apretando. Y si la faja profunda no trabaja, las presiones caen directo al piso.

La llave que ordena todo este juego es una sola y es gratis: el esfuerzo se hace exhalando. Vas a levantar a tu hijo: soplá mientras lo levantás. Vas a mover un mueble, cargar las bolsas, empujar algo: soplá. Sacar el aire activa tu faja profunda y tu suelo pélvico en el orden correcto, y convierte cada esfuerzo de amenaza en entrenamiento.

El enemigo silencioso

Y hablemos del estreñimiento, porque es uno de los grandes castigos para el suelo pélvico y casi nadie lo relaciona. Cada vez que empujás fuerte y con el aire trancado para evacuar, tu periné recibe una de las presiones más altas de su vida cotidiana —mayor que la de correr, saltar o toser—. Ahora multiplicá ese golpe por años de intestino lento. En el capítulo 5 lo vamos a resolver con detalle, porque ordenar el baño es la mitad del tratamiento.

Tu suelo pélvico dice

Yo aguanto muchísimo, de verdad. Pero cada vez que hacés fuerza con el aire trancado, ese empujón me llega entero a mí. No te pido que no hagas fuerza: te pido que soples cuando la hagas. Con eso solo, mi vida cambia.

Mito«Meter panza todo el día fortalece el abdomen.»
RealidadTensión no es fuerza. La panza metida de forma sostenida empuja las vísceras hacia abajo, sobre el periné, como un tubo de dentífrico apretado en el medio.
Mito«Los abdominales de toda la vida (acostada, subiendo el tronco) aplanan la panza.»
RealidadEse tipo de abdominal aumenta mucho la presión hacia abajo y puede empeorar pérdidas, descensos y diástasis. El abdomen se trabaja con la faja profunda, la postura y la respiración; hay ejercicios seguros y efectivos, y te los enseño yo.

Hacé esto hoy

  • Hacé diez respiraciones lentas con una mano en las costillas y otra en el bajo vientre, sintiendo cómo el aire mueve las dos zonas.
  • La próxima vez que cargues algo hoy —bolsas, un nene, una silla—, soplá mientras lo hacés.

Para charlar en la consulta — anotá y traé

  • ¿En qué momentos del día notás que aguantás la respiración o metés panza?
  • ¿Cómo funciona tu intestino? (Sé sincera: es información clave para tu tratamiento.)
  • ¿Tosés seguido, fumás, tenés alergias? La tos crónica también juega en este partido.
Este capítulo es parte de Tu suelo pélvico te habla, el material educativo que acompaña los tratamientos del consultorio. Es información general: no reemplaza la consulta ni las indicaciones de tu profesional. Ante dolor, sangrado o síntomas nuevos, consultá primero.

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Frecuente no es normal

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